EL CENTENARIO DE LA PAZ

EL CENTENARIO DE LA PAZ

Por. Lic. en Psicología Cristina Meza Araiza

Ced. 04937

(cel. 6121682929)

Vivo en la comunidad de El Centenario, cada mañana veo personas trabajadoras, con prisas para que no se les pase la hora de tomar el camión, este es un lugar vivo, lleno de energía y positividad, gran parte de la población se dedica a labores del hogar, cuidados de adultos mayores, trabajadores de la construcción, cuidar casas de los extranjeros que aquí radican.

En su mayoría los hombres tienen trabajos pesados en la construcción y, con todas las carencias y penurias que puedan pasar, no pierden ese buen humor y ánimo para seguir, se suben al camión con mochila y lonche eso sí, eso no puede faltar.

Salir adelante no es tarea fácil. Me ha tocado ver en el camión, mujeres cargando bolsas y carritos llenos de verduras para la venta, quizá para ustedes eso no significa nada, para mí sí, son cosas que nunca había vivido y me parece admirable la entereza de los menos afortunados en su economía.

Cada mañana al tomar el camión, del cual soy usuaria, me sorprendo de ver a todas las personas que con prisas vamos a trabajar, aquí en El Centenario se dice “Vamos a La Paz” como si no se estuviera en La Paz. Al inicio me parecía cómico, pero bueno siendo sincera, ya me acostumbré y me he descubierto diciéndolo.

Con el poco tiempo que tengo viviendo en este bello lugar, he aprendido más sobre mí de lo que había aprendido en toda mi vida.  La sencillez y humildad de sus pobladores es algo que tomar como referencia cuando algo no sale como quieres, nuca falta la señora a la que te encuentras en la tiendo comprando para hacer la comida de su familia y el lonche del marido.

Cada día por la mañana me siento en la misma banca del parque a esperar a que pase mi camión, aquí se dice “el de la medía y el de la hora” yo tomo el de la hora, la diferencia aparte del horario es la ruta. Sentada en la banca me gusta ver pasar muy apuradas a las señoras que llevan a sus niños a la primaria, es un espectáculo, casi puedo decir que me encanta hacerlo, es bonito ver como después de dejar a sus hijos regresan sonriendo y, yo les digo: Lo logro, prueba superada, me contestan, si ya.

El camión es otra cosa, nunca sabes qué tipo de música te va a tocar, no siempre traen pero la mayoría de las veces, definitivamente no te da tiempo de aburrirte. Como es un lugar pequeño, en general todos saben quién es quién, o de quien eres hijo, en especial los choferes del camión que generalmente son familia, siempre son amables, y lo mejor de todo, se paran en donde les dices.

El Centenario tiene un ritmo muy diferente a La Paz, si ya sé que también es en La Paz, ustedes me entienden, aquí las cosas son diferentes, ritmos diferentes y sencillez en casi todo.

He ido a fiestas infantiles en casas, tienen ese sabor a hogar que ya no se usa en La Paz, todo hermoso, pisos de tierra bellamente regados a los que no les hace falta vitropiso, globos en donde se puede, piñata, cosas de antes, sencillas y de buen gusto, en donde se aprecia la unidad de la familia. Espero que algún día me inviten a una quinceañera en casa, eso será bello de apreciar.

Con este escrito, va mi reconocimiento a la tenacidad de esta bella población, a la que estoy aprendiendo a querer, El Centenario.

Gracias por leer. Saludos.

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